Para evaluar la salud de la batería de un vehículo eléctrico usado, es fundamental examinar el estado de salud (SoH) indicado en el sistema de gestión de la batería (BMS) del vehículo, y contrastarlo con la autonomía real observada frente a la homologada. Un diagnóstico profesional en un taller especializado puede ofrecer una lectura precisa del SoH y de posibles degradaciones internas no evidentes.

¿Qué es el estado de salud (SoH) de la batería?

El estado de salud (SoH) es una métrica que indica la capacidad actual de una batería en relación con su capacidad original de fábrica. Se expresa generalmente como un porcentaje, donde un SoH del 100% significa que la batería puede almacenar y entregar su capacidad nominal completa. Con el uso y el tiempo, la capacidad de la batería disminuye gradualmente, lo que se refleja en un SoH inferior. Esta degradación es un proceso natural influenciado por factores como el número de ciclos de carga y descarga, la profundidad de las descargas, las temperaturas de funcionamiento y la velocidad de carga.

El SoH no solo afecta la autonomía del vehículo, sino también su rendimiento general y la velocidad de carga. Una batería con un SoH bajo puede experimentar una reducción en la potencia máxima disponible y una mayor lentitud en la aceptación de la carga, especialmente en cargadores rápidos. La normativa UNECE GTR No. 22 establece requisitos para la durabilidad de las baterías de vehículos electrificados, buscando asegurar que los fabricantes proporcionen información sobre la degradación esperada y el rendimiento mínimo a lo largo de la vida útil del vehículo.

Cómo verificar el SoH en el vehículo

La forma más directa de conocer el SoH de la batería es a través del propio vehículo. Muchos vehículos eléctricos modernos muestran esta información en el cuadro de instrumentos digital o en la pantalla central de infoentretenimiento, dentro de un menú específico dedicado a la batería o al estado del vehículo. La ubicación exacta varía según el fabricante y el modelo, por lo que se recomienda consultar el manual del propietario para localizar esta función.

Si el vehículo no muestra el SoH directamente, un taller especializado puede acceder a esta información utilizando herramientas de diagnóstico conectadas al puerto OBD-II del vehículo. Estas herramientas pueden leer los datos del sistema de gestión de la batería (BMS), que es el encargado de monitorizar y controlar todos los parámetros de la batería, incluyendo su capacidad residual. Esta lectura profesional es la más fiable, ya que proporciona datos detallados sobre el estado interno de la batería, incluyendo posibles desequilibrios entre celdas o códigos de error que podrían indicar problemas subyacentes.

Autonomía real frente a homologada

La autonomía homologada de un vehículo eléctrico se determina mediante el procedimiento WLTP (Worldwide Harmonized Light Vehicles Test Procedure), tal como se describe en el Reglamento (UE) 2025/1706. Este ciclo de pruebas estandarizado busca ofrecer una cifra comparable entre diferentes modelos y fabricantes, pero se realiza en condiciones de laboratorio controladas. La autonomía real que un conductor experimenta en carretera puede diferir significativamente de la cifra WLTP debido a múltiples factores.

Entre los factores que influyen en la autonomía real se encuentran el estilo de conducción (aceleraciones bruscas, velocidades elevadas), el uso de sistemas auxiliares como la climatización, la temperatura ambiente (las baterías rinden menos con frío extremo o calor excesivo), la orografía del terreno y el peso transportado. Por ejemplo, un trayecto hipotético de Madrid a Valencia, que combina tramos de autovía con posibles desniveles, puede resultar en una autonomía inferior a la esperada si se mantiene una velocidad constante elevada y se utiliza intensamente el aire acondicionado.

Para evaluar la salud de la batería de un vehículo usado, es útil comparar la autonomía real que se obtiene con la autonomía homologada y el SoH declarado. Si un vehículo con un SoH del 90% ofrece una autonomía real que es proporcionalmente inferior a la que cabría esperar de un vehículo nuevo (con un SoH del 100%) en condiciones similares, podría ser un indicio de una degradación mayor de la esperada o de otros problemas en la batería.

Impacto de la degradación en la experiencia de uso

La degradación de la batería, reflejada en un SoH más bajo, tiene un impacto directo en la experiencia de uso del vehículo eléctrico. La reducción de la autonomía es el efecto más evidente. Un vehículo que originalmente ofrecía una autonomía de 400 km con un SoH del 100% podría ofrecer solo 320 km con un SoH del 80%, lo que obliga a planificar viajes más cortos o a realizar paradas de carga más frecuentes.

Además de la autonomía, la degradación puede afectar la potencia máxima disponible, especialmente en momentos de alta demanda, como adelantamientos o subidas pronunciadas. Aunque la mayoría de los vehículos eléctricos mantienen un rendimiento adecuado incluso con cierto grado de degradación, una batería muy degradada podría limitar la capacidad de aceleración.

Otro aspecto importante es la velocidad de carga. Las baterías degradadas pueden tardar más en cargarse, especialmente en cargadores rápidos de corriente continua (CC). Esto se debe a que el sistema de gestión de la batería (BMS) reduce la potencia de carga para proteger las celdas más débiles o desequilibradas, prolongando así el tiempo necesario para alcanzar un nivel de carga deseado. El Reglamento (UE) 2023/1804 sobre la infraestructura de combustibles alternativos establece la necesidad de una red de carga adecuada, pero la eficiencia de la carga sigue dependiendo del estado de la batería del vehículo.

Garantías y vida útil de la batería

La vida útil de la batería de un vehículo eléctrico es una preocupación común para los compradores de vehículos usados. Los fabricantes suelen ofrecer garantías específicas para la batería, que a menudo son más largas que la garantía general del vehículo. Estas garantías suelen cubrir un período de tiempo (por ejemplo, 8 años) o un kilometraje determinado (por ejemplo, 160.000 km), y garantizan que la batería mantendrá un SoH mínimo (por ejemplo, el 70% o el 80%) durante ese período. Es crucial verificar la garantía restante de la batería al comprar un vehículo eléctrico usado.

El Reglamento (UE) 2023/1542, conocido como el Reglamento de Baterías, establece un marco para la sostenibilidad y la circularidad de las baterías, incluyendo requisitos para la información sobre la vida útil y la durabilidad. Aunque no fija un SoH mínimo garantizado, promueve la transparencia y la trazabilidad de las baterías.

Para el comprador, entender la garantía de la batería es fundamental. Si el vehículo está fuera del período de garantía o si el SoH está por debajo del umbral garantizado, cualquier reparación o reemplazo de la batería correrá a cargo del propietario. Un reemplazo de batería puede ser una inversión considerable, por lo que una batería con un buen SoH y una garantía restante sólida añade valor y tranquilidad al vehículo usado.

Consideraciones adicionales para la compra

Al evaluar un vehículo eléctrico usado, además del SoH y la autonomía, es recomendable investigar el historial de carga del vehículo. Aunque esta información no siempre es accesible para el comprador, un historial que muestre un uso predominante de carga lenta (CA) frente a carga rápida (CC) podría ser un indicio de una batería mejor conservada, ya que la carga rápida genera más calor y puede acelerar la degradación a largo plazo.

También es útil preguntar al vendedor sobre sus hábitos de carga y uso, y si ha notado alguna disminución significativa en la autonomía o el rendimiento. Realizar una prueba de conducción que incluya tramos de autovía y ciudad puede dar una idea más precisa de la autonomía real y del comportamiento de la batería en diferentes escenarios.

Finalmente, considerar el propósito del vehículo. Para trayectos urbanos cortos, un SoH ligeramente inferior podría ser aceptable, ya que la autonomía reducida no sería un factor limitante. Sin embargo, para viajes largos o uso frecuente en autovía, un SoH alto es crucial para evitar la "ansiedad de autonomía" y la necesidad de paradas de carga excesivas.

Fuentes