Las mujeres pueden afrontar un mayor riesgo de lesiones que los hombres en determinados accidentes de tráfico, según un nuevo análisis de la National Highway Traffic Safety Administration, la agencia estadounidense de seguridad vial. La conclusión necesita contexto: NHTSA no afirma que todos los coches sean más peligrosos para las mujeres ni que la diferencia sea igual en todas las colisiones.
El resultado depende de la dirección del impacto, la gravedad de la lesión, la plaza ocupada, la antigüedad del vehículo y los sistemas de seguridad instalados. Para los compradores, esto significa que la seguridad no se puede valorar únicamente por el peso de la carrocería o por el número de airbags. La geometría de los cinturones, los asientos, la estructura del habitáculo y la gestión de los airbags también son decisivas.
Qué analizó NHTSA
La agencia estudió seis situaciones: impacto frontal, impacto lateral por el lado cercano, impacto lateral por el lado opuesto, golpe trasero, accidentes combinados y vuelcos. En 150 modelos estadísticos de lesiones, las mujeres mostraron un riesgo significativamente superior en el 26% de los casos. Las diferencias aparecieron con más frecuencia en lesiones moderadas o graves.
En algunos modelos, el riesgo femenino fue un 46% mayor en impactos frontales y un 55% mayor en vuelcos. Para las lesiones de las extremidades inferiores en impactos frontales, la diferencia calculada fue del 62%; para las lesiones del pie y el tobillo llegó al 128%. Son resultados referidos a categorías concretas de lesiones, no porcentajes universales aplicables a todas las pasajeras.
El análisis utilizó bases de datos estadounidenses de accidentes de vehículos de pasajeros comunicados a la policía. NASS-CDS cubre 2000–2015 y CISS cubre 2017–2022. Por tanto, los datos describen Estados Unidos y no se pueden trasladar automáticamente a España, Europa o Rumanía. Aun así, ayudan a identificar aspectos que las pruebas y el diseño de los sistemas de retención deben mejorar.
Los coches nuevos han reducido la diferencia
Un informe anterior de NHTSA muestra que la diferencia de mortalidad entre mujeres y hombres se redujo en los vehículos más recientes. En los coches fabricados entre 1960 y 2009, el riesgo relativo de mortalidad de las mujeres era aproximadamente un 18,3% superior. La estimación bajó al 6,3% en los vehículos de 2010–2020 y al 2,9% en los de 2015–2020.
NHTSA relaciona la mejora con los avances en cinturones, airbags y estructuras de protección. Para las conductoras del grupo 2015–2020, la diferencia estimada frente a los conductores hombres se acercó a cero, alrededor del 0,5%, aunque con un intervalo de incertidumbre amplio. Esto no demuestra que todos los modelos modernos protejan igual; indica que la brecha observada en los vehículos antiguos se ha reducido gracias a la evolución técnica.
La importancia de los maniquíes de choque
Un maniquí de prueba es un instrumento de medición. Su forma, articulaciones y sensores determinan qué fuerzas se pueden registrar. NHTSA ha señalado la necesidad de maniquíes femeninos más avanzados, como THOR-05F y WorldSID-05F, capaces de representar mejor el cuello, el tórax, la pelvis y las piernas.
Volvo afirma que su proyecto E.V.A. utiliza datos de más de 40.000 coches y 70.000 ocupantes implicados en accidentes reales desde 1970. El fabricante sostiene que las mujeres pueden estar más expuestas a algunas lesiones de cuello y tórax y que su sistema WHIPS redujo la diferencia observada en sus propios datos. Son afirmaciones de Volvo sobre su investigación y sus productos, no una certificación independiente aplicable a todos los coches.
También importa el ajuste cotidiano del cinturón. La banda diagonal debe pasar por la clavícula, no por el cuello, y la banda inferior debe quedar baja sobre la pelvis. El asiento debe permitir controlar pedales y volante sin una distancia inadecuada respecto al airbag. Una posición correcta no elimina todas las diferencias biomecánicas, pero permite que los sistemas trabajen como fueron diseñados.
El tipo de vehículo puede distorsionar las comparaciones
El Insurance Institute for Highway Safety ha advertido que el tipo de vehículo y las circunstancias del accidente influyen en las comparaciones entre conductores. En su investigación, las mujeres conducían con mayor frecuencia coches, SUV y monovolúmenes, mientras que los hombres utilizaban más pick-up. En choques entre dos vehículos, el peso mediano del vehículo conducido por una mujer era unos 104 kg inferior. En la muestra analizada, ellas también recibían con más frecuencia impactos laterales o traseros.
El IIHS calculó que las diferencias entre vehículos explicaban una parte importante del aumento del riesgo observado en colisiones entre dos vehículos. El resultado no se debe aplicar automáticamente a todos los países. Su lección es metodológica: sexo, masa, carrocería, año del modelo, dirección del impacto, edad y uso del cinturón deben considerarse juntos.
Para los compradores europeos, conviene revisar la generación del modelo, las pruebas independientes, los sistemas modernos de retención y la posibilidad de conseguir una postura correcta al volante. Un coche más pesado no es automáticamente más seguro y una lista larga de airbags no compensa una estructura antigua.
La conclusión es prudente. Los datos de NHTSA confirman diferencias reales en determinados modelos de lesiones, pero no describen una regla para todos los vehículos. Los coches nuevos han reducido claramente la brecha y unos maniquíes más representativos pueden ayudar a mejorar los cinturones, los asientos y los airbags de las próximas generaciones.
Sources
- NHTSA – Female crash-test dummy study
- NHTSA – Newer cars and gender disparities
- NHTSA Technical Report 813358
- Volvo – E.V.A. Initiative
- IIHS research bibliography
Imagen: Human Crash Safety, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.



