Aston Martin presentó anteriormente su dirección eléctrica con el Rapide E. Foto: Aston Martin.

Aston Martin retrasa su primer eléctrico a 2033–2035 y mantiene los motores V8 y V12

Aston Martin ya no sitúa el lanzamiento de su primer automóvil de producción totalmente eléctrico al comienzo de esta década. El director ejecutivo Adrian Hallmark afirma que podría llegar en 2033 o 2035, sin fijar todavía un año concreto. Hasta entonces, el fabricante británico quiere mantener los motores V8 y V12 y recurrir a sistemas híbridos para reducir las emisiones.

El programa eléctrico no ha sido cancelado. Aston Martin se considera una marca que retrasa el coche eléctrico de batería, no una empresa que lo rechaza. La compañía sigue estudiando los mercados, la normativa y la evolución técnica antes de decidir cuándo puede presentar un modelo con el rendimiento y el carácter esperados.

De 2027 a una ventana de 2033–2035

El calendario de Aston Martin ha cambiado varias veces. La dirección anterior apuntaba a 2027 para el primer eléctrico. Tras la llegada de Hallmark, el objetivo pasó a 2030. La posición más reciente es menos concreta: el primer BEV podría llegar en 2033 o 2035, dentro de una ventana de tres años que no incluye 2031.

Hallmark explica que la demanda de eléctricos y la legislación cambian más rápido de lo que los fabricantes pueden adaptar sus planes. Por eso Aston Martin está probando escenarios para mercados y regiones concretos en vez de preparar un lanzamiento global idéntico. La declaración describe una decisión abierta, no un coche con especificaciones técnicas confirmadas.

Para los compradores, el retraso significa que Aston Martin seguirá siendo principalmente un fabricante de motores de combustión durante el resto de la década. La marca ya tiene modelos híbridos, pero no ha anunciado la carrocería, la batería, la autonomía, el precio o la disponibilidad en España de su futuro eléctrico.

La demanda cambia según la región

Aston Martin vende coches en mercados con normas y preferencias diferentes. Un modelo eléctrico debe tener sentido en Europa, Norteamérica, China y otros mercados asiáticos, donde la infraestructura de carga, los incentivos y la demanda de vehículos de lujo no avanzan al mismo ritmo. Lanzarlo demasiado pronto podría obligar a un fabricante de bajo volumen a asumir una inversión elevada antes de que la demanda sea previsible.

La compañía también observa la evolución de las baterías y de los motores eléctricos. Hallmark ha señalado que la tecnología que Aston Martin reciba mediante su acuerdo con Lucid será distinta de la prevista en el contrato original, ya que el retraso permite que el desarrollo avance. Eso podría mejorar la densidad energética, la refrigeración, el software y los costes, pero Aston Martin no ha publicado cifras técnicas del futuro vehículo.

El acuerdo con Lucid sigue siendo parte del plan de electrificación y ofrece acceso a baterías y sistemas de propulsión. Aston Martin no ha confirmado si su primer nuevo BEV será un gran turismo, un SUV o una familia independiente. En 2019 presentó el Rapide E, preparado para la producción, pero aquel proyecto no se convirtió en la base de una gama eléctrica de serie.

V8 y V12 hasta 2035

Junto al retraso del BEV, Hallmark afirma que Aston Martin tiene una hoja de ruta para mantener los motores V8 y V12 dentro de los límites legales hasta 2035. Estos propulsores están presentes en los deportivos, GT y SUV de la marca, y la empresa quiere conservarlos durante más tiempo del que sugerían sus planes anteriores.

La hibridación forma parte de la solución. Un sistema mild hybrid o una asistencia eléctrica no enchufable puede ayudar a la eficiencia y a las emisiones sin añadir la batería grande, el peso y la infraestructura de recarga de un híbrido enchufable. Hallmark ha indicado que la tecnología plug-in no será la respuesta para todos los modelos. Se trata de una orientación estratégica, no de una lista definitiva de motores futuros.

El Valhalla ya es el primer Aston Martin híbrido enchufable. El superdeportivo combina un V8 con componentes eléctricos y sus entregas comenzaron en 2025. El modelo demuestra que Aston Martin acepta la electrificación cuando puede integrarse con los objetivos de rendimiento de la marca. No es, sin embargo, el primer Aston Martin completamente eléctrico.

La normativa marca el límite

La demanda no es el único factor. En la Unión Europea, las reglas de emisiones para las flotas apuntan a una reducción del 100% del CO2 de los coches nuevos frente al nivel de referencia de 2021 en 2035. El Reino Unido también avanza hacia vehículos nuevos sin emisiones en el escape y mantiene, según su política actual, una transición para los híbridos hasta 2035.

Los fabricantes de bajo volumen pueden tener condiciones distintas a las de los grandes grupos, pero las excepciones no eliminan la necesidad de contar con un plan eléctrico. Aston Martin debe combinar homologación, producción limitada, costes de baterías y demanda de deportivos y SUV caros. Por eso la ventana 2033–2035 es más relevante que una única fecha presentada como segura.

La posición corporativa de Aston Martin sigue incluyendo alternativas al motor de combustión, desde híbridos enchufables hasta modelos BEV. El plan actual indica que las inversiones se han reprogramado, no cancelado. El primer eléctrico de Aston Martin continúa en la estrategia, pero ahora es un proyecto para la segunda mitad de la próxima década, mientras los V8 y V12 deberían seguir siendo centrales hasta entonces.

Fuentes