Una cifra para las próximas fases
BYD está buscando permisos para llevar a 600.000 vehículos anuales la capacidad prevista de su complejo de Camaçari, en el estado brasileño de Bahia, según Reuters. La información fue publicada el 23 de octubre de 2026. La empresa está terminando las instalaciones de estampación, soldadura y pintura, pero la cifra de 600.000 es un objetivo de expansión, no la producción actual de la fábrica.
Los documentos públicos presentan varias etapas. BYD ha señalado una primera fase de 150.000 vehículos al año y una fase posterior de 300.000. Las autoridades de Bahia han utilizado esa misma secuencia. En informaciones más recientes aparece una capacidad final de 600.000 unidades. No son cifras contradictorias si se entienden como hitos distintos del proyecto.
La planta comenzó con vehículos montados localmente a partir de kits importados. La compañía quiere incorporar más procesos en Brasil, aumentar la compra a proveedores locales y utilizar Camaçari como base para el mercado brasileño y, posiblemente, para otros países latinoamericanos. El resultado dependerá de permisos, inversiones, personal, logística y demanda.
Una fábrica en expansión
El complejo está construido en el antiguo recinto de Ford en Camaçari. BYD inauguró el montaje final en octubre de 2025 y anunció al principio los modelos Dolphin Mini, King y Song Pro. En enero de 2026 comunicó que había producido cerca de 20.000 vehículos desde la inauguración. Esa cifra confirma que la planta ya funciona, pero no demuestra que haya alcanzado la capacidad anual prevista.
En septiembre de 2026 BYD informó de más de 8.000 empleados directos y de la preparación de un tercer turno. Las cifras de la empresa, del gobierno y de la prensa pueden variar porque no siempre incluyen las mismas categorías de trabajadores. Lo que sí muestran es una operación que está aumentando su escala.
Un tercer turno puede elevar la producción sin que la fábrica utilice todavía toda su capacidad industrial. También hacen falta piezas, mantenimiento, control de calidad, supervisores y transporte interno. El aumento de la velocidad de montaje no resuelve por sí solo los problemas de suministro.
Qué aportan la estampación y la pintura
En una operación basada en kits, las carrocerías y otras piezas importantes pueden llegar de otro país. La estampación forma los paneles metálicos, la soldadura une la estructura y la pintura prepara la carrocería para el montaje. Son procesos que requieren prensas, moldes, sistemas de tratamiento, energía, controles y trabajadores especializados.
BYD relaciona estas instalaciones con la nacionalización gradual de la producción. Quatro Rodas informó de que las obras civiles de soldadura y pintura habían terminado y que las pruebas estaban empezando. Según esa información, los primeros vehículos completamente fabricados en Brasil podrían llegar a comienzos de 2027. Es una previsión publicada por un medio, no una fecha de entrega confirmada por BYD.
La compañía también lanzó una campaña para encontrar proveedores brasileños y fijó el objetivo de superar el 50% de piezas nacionalizadas en 2027. Es una meta futura. Para interpretarla correctamente habría que conocer qué componentes se incluyen y cómo se calcula el porcentaje. Un proveedor local necesita trazabilidad, certificaciones, capacidad de almacenamiento y calidad estable en varios turnos.
Posibles exportaciones
Alexandre Baldy, vicepresidente sénior de BYD en Brasil, dijo a Reuters que la empresa quiere superar el 50% de contenido local al comenzar 2027. La marca vincula ese paso con el reconocimiento como fabricante local y con la posibilidad de iniciar exportaciones regionales. BYD y las autoridades de Bahia han mencionado Argentina y México en las conversaciones sobre futuros mercados.
Producir en Brasil no permite exportar automáticamente a cualquier país. Hay que cumplir normas de origen, homologación, impuestos, equipamiento y servicio posventa. Un modelo puede necesitar cambios para otro mercado. BYD no ha publicado un programa completo con modelos, países y volúmenes de exportación.
Camaçari podría acercar la producción a los concesionarios latinoamericanos, pero no garantiza que todos los modelos se exporten ni que lleguen a Europa. Las siguientes confirmaciones deberían incluir mercados, configuraciones y cantidades.
Qué implica llegar a 600.000 unidades
Una capacidad anual de 600.000 vehículos convertiría a Camaçari en una de las grandes bases industriales de la región. Capacidad no significa ventas. La fábrica puede prepararse para un volumen alto y trabajar por debajo de él mientras crecen la demanda, la red comercial, los proveedores y el capital de trabajo.
BYD ha dicho que quiere ser el mayor fabricante de Brasil por ventas en 2030. Es una ambición empresarial, no un resultado ya conseguido. Para medirla habrá que seguir las matriculaciones, los vehículos importados, la producción local y la mezcla de modelos eléctricos, híbridos y flex.
El efecto sobre el empleo también necesita contexto. La empresa y las autoridades han hablado de miles de puestos directos e indirectos. Importa saber cuántos serán permanentes, qué formación exigirán y si aparecerán proveedores alrededor de la planta. Una capacidad industrial elevada puede apoyar una cadena local, pero no garantiza todos los empleos anunciados.
Lo que todavía no se sabe
BYD no ha publicado un calendario detallado para alcanzar 600.000 vehículos al año. Tampoco están confirmados todos los datos sobre la inversión adicional, el número final de turnos, los modelos destinados a exportación y el porcentaje medido de contenido local. La fecha de una producción completamente nacional debe esperar a una confirmación más precisa.
La dirección del proyecto sí es clara: Camaçari se amplía, avanzan las áreas de carrocería y pintura, crece la plantilla y BYD busca proveedores brasileños. Los próximos indicadores serán el inicio de esas instalaciones, la producción efectiva, una medición verificable del contenido local y un anuncio concreto sobre las exportaciones.



