Nissan se prepara para un escenario en el que los fabricantes chinos no se limiten a exportar vehículos a Norteamérica, sino que también comiencen a producirlos en México. Christian Meunier, presidente de Nissan Americas, calcula que las marcas chinas podrían iniciar la producción local en los próximos dos o tres años. La declaración se hizo en la sede de Nissan en Yokohama y fue recogida por Automotive News.
Por qué México cambia el cálculo
México ya cuenta con fábricas de automóviles, proveedores especializados y conexiones logísticas directas con Estados Unidos y Canadá. Para una empresa china, fabricar allí reduciría la distancia hasta los clientes norteamericanos y los costes de transportar vehículos terminados desde China.
Meunier no señaló a ninguna empresa, fábrica o inversión concreta. Su comentario es, por tanto, una previsión estratégica y no el anuncio de un proyecto. “Probablemente ocurrirá en los próximos dos o tres años, así que tenemos que estar preparados”, dijo al referirse a la instalación de fabricantes chinos en México.
La producción mexicana tampoco garantizaría automáticamente un acceso sin restricciones a Estados Unidos. El acuerdo USMCA establece reglas de origen para los vehículos que quieren recibir un trato preferente. La oficina comercial estadounidense indica que los turismos y vehículos comerciales ligeros necesitan un 75% de contenido norteamericano, además de requisitos para componentes, acero, aluminio y valor laboral.
Una fábrica en México podría mejorar la logística, pero no convertiría automáticamente un coche de una marca china en un vehículo elegible para todas las ventajas del USMCA. El resultado dependería del origen de los componentes, de la cadena de suministro y de las reglas comerciales vigentes cuando comenzara la producción.
Nissan ve una presión sobre los costes
La advertencia está relacionada con la competitividad de Nissan. Los fabricantes chinos han acumulado experiencia en baterías, software y vehículos electrificados, mientras que muchos fabricantes tradicionales siguen operando con fábricas antiguas y cadenas de suministro más complejas. Meunier considera que el coste de producción será la regla principal de la competencia durante los próximos cinco años.
El problema no es únicamente la llegada de vehículos con precios más bajos. La producción en México podría combinar productos desarrollados en China con una fábrica situada cerca de Estados Unidos. En ese caso, la distancia geográfica y el coste del transporte protegerían menos a las marcas que ya fabrican en Norteamérica.
Nissan está trabajando en el plan de recuperación Re:Nissan, que incluye reducción de costes, revisión de la gama y refuerzo de las alianzas. Ivan Espinosa es el presidente y director ejecutivo de la compañía. Nissan describe el plan como un intento de simplificar sus operaciones y concentrar mejor las inversiones. Esos objetivos tienen importancia en una competencia con empresas capaces de lanzar rápidamente nuevos modelos eléctricos.
China también se convierte en una base de exportación
La respuesta de Nissan no consiste solamente en proteger las fábricas existentes. La compañía utiliza cada vez más sus operaciones en China para desarrollar productos destinados a la exportación. La presentación financiera de Nissan para el ejercicio fiscal 2024 menciona el N7 y el Frontier Pro como productos de exportación de Dongfeng Nissan y los relaciona con una estrategia de desarrollo y producción local.
El N7 es un sedán eléctrico desarrollado y fabricado en China por Dongfeng Nissan. En su comunicado oficial de noviembre de 2024, Nissan explicó que es el primer modelo construido sobre la nueva arquitectura modular de Dongfeng Nissan para vehículos electrificados. El comunicado indica una longitud de 4.930 mm, una batalla de 2.915 mm y un sistema multimedia basado en la plataforma Qualcomm Snapdragon 8295P.
Nissan ha explicado que el N7 se desarrolla y produce en China, mientras que el plan The Arc pretende acelerar el desarrollo y la exportación de vehículos electrificados desde el país. El modelo muestra cómo Nissan intenta aprovechar algunas ventajas del ecosistema chino, en lugar de tratar a China únicamente como un mercado difícil.
El Frontier Pro es un pick-up híbrido enchufable preparado para China. La ficha técnica preliminar de Nissan menciona cinco plazas, un cuadro de instrumentos de 10 pulgadas, una pantalla central de 14,6 pulgadas, techo panorámico y tomas V2L. Nissan ha señalado a México como uno de sus primeros mercados latinoamericanos y ha hablado de ampliar el modelo al resto de la región. No existe confirmación oficial de que el N7 o el Frontier Pro vayan a venderse en Estados Unidos.
Estados Unidos es un caso diferente
Meunier calcula que las marcas chinas necesitarán al menos cinco años para entrar directamente en Estados Unidos. Las barreras comerciales y políticas son mayores que en muchos otros mercados, y los legisladores estadounidenses han debatido medidas para limitar la venta o fabricación de automóviles chinos en el país.
Sin embargo, algunos vehículos fabricados en China ya han llegado a Estados Unidos con marcas internacionales. El informe de Motor1 cita el Buick Envision, el Volvo S90, el Polestar 2 y el Lincoln Nautilus como ejemplos de periodos y estructuras comerciales diferentes. La preocupación de Nissan se refiere a la posibilidad de que un fabricante chino abra una fábrica al sur de la frontera estadounidense y venda vehículos con su propia marca.
Una fábrica mexicana tendría importancia antes de que un modelo chino apareciera en un concesionario estadounidense. Podría crear relaciones con proveedores regionales, permitir la adaptación de los productos y dar tiempo para organizar el cumplimiento de las reglas comerciales. Ninguno de estos pasos garantizaría el acceso a Estados Unidos, pero haría más concreta la competencia.
Qué está confirmado
Existe una previsión pública de un ejecutivo de Nissan, pero no un proyecto confirmado de una fábrica china en México. Se desconocen la empresa, la ubicación, la inversión y los modelos. El plazo de dos o tres años también es una estimación y podría cambiar por la política comercial, los costes y las condiciones de inversión.
Sí está confirmado el cambio de dirección de Nissan. La empresa reduce costes, desarrolla productos con Dongfeng Nissan en China y prepara exportaciones de vehículos desarrollados allí. El N7 y el Frontier Pro son ejemplos de esa estrategia, pero no demuestran que vayan a llegar al mercado estadounidense.
Si los fabricantes chinos construyen fábricas en México, el debate pasará de la distancia entre China y Norteamérica a la capacidad de las marcas existentes para igualar costes, software y velocidad de lanzamiento. Nissan intenta prepararse antes de que ese escenario sea visible en los concesionarios.



