Una lista extensa de equipamiento no garantiza que un coche resulte más útil a diario. Dos estudios de J.D. Power realizados en Estados Unidos indican que el aparcamiento automático, el head-up display, las aplicaciones integradas y los mandos gestuales pueden quedar sin usar por una parte importante de los propietarios.

Los datos del estudio de 2015

El informe J.D. Power Driver Interactive Vehicle Experience (DrIVE) midió la experiencia con las tecnologías del vehículo durante los primeros 90 días. La investigación recogió respuestas de más de 4.200 propietarios y usuarios de vehículos en leasing en Estados Unidos.

Al menos el 20% de los encuestados nunca había utilizado 16 de las 33 tecnologías analizadas. Entre quienes tenían la función, el 35% nunca había usado el aparcamiento automático. Las cifras eran del 33% para el head-up display, del 32% para las aplicaciones integradas, del 38% para los puntos de acceso móviles y del 43% para los servicios de conserjería del vehículo.

J.D. Power señaló dos motivos frecuentes: los propietarios no encontraban útil la tecnología o la habían recibido como parte de un paquete que no querían. Para la conectividad, algunos conductores también preferían su teléfono, un dispositivo que ya conocían.

Los mandos gestuales no siempre aportan una ventaja clara

La edición 2024 del U.S. Tech Experience Index analizó a 81.926 propietarios de vehículos del año-modelo 2024 después de 90 días de uso. J.D. Power incluyó los mandos gestuales entre las tecnologías de reconocimiento que pueden no resolver una necesidad evidente para el usuario.

El sistema registró 43,4 problemas por cada 100 vehículos y el 21% de sus usuarios dijo que la función tenía una funcionalidad insuficiente. En el mismo estudio, los propietarios valoraron mejor las tecnologías vinculadas a una necesidad concreta, como la ayuda para detectar el ángulo muerto.

Qué significan estos resultados

Los estudios no representan el mercado español ni demuestran que una función sea inútil para todos los conductores. Sí muestran la diferencia entre incluir una tecnología en la configuración y convertirla en parte de la rutina diaria.

Para quien compra un coche, la pregunta práctica es si la función resuelve un problema real o si solo añade otra forma de controlar algo que ya resulta sencillo. El criterio cobra importancia cuando la tecnología solo se ofrece dentro de un acabado más caro.

Fuentes

Imagen: Nenad Stojković / Shixart1985, Wikimedia Commons, CC BY 2.0. La imagen se ha redimensionado y convertido a WebP.