Mate Rimac ha contado que Bugatti estudió un CUV completamente eléctrico como sustituto del Chiron, pero que el proyecto se detuvo cuando cambió la estructura de la compañía y la estrategia del producto. El modelo que llegó a la producción fue el Bugatti Tourbillon, un hypercar híbrido enchufable con un motor V16 atmosférico. La información disponible describe una línea de desarrollo cancelada, no un coche eléctrico de serie ya aprobado con un calendario público de lanzamiento.

El proyecto que estaba sobre la mesa

En una entrevista publicada por Auto Express en diciembre de 2022, Rimac explicó que Stephan Winkelmann, entonces director ejecutivo de Bugatti, le había pedido ayuda para definir el automóvil posterior al Chiron. La propuesta era un CUV eléctrico, con una fórmula de carrocería comparable en concepto a la del Ferrari Purosangue. El plan técnico contemplaba reorganizar el sistema de propulsión del Rimac C_Two, que después se convirtió en el Nevera.

Rimac describió una propuesta, no un vehículo listo para los clientes. En la misma conversación relató que el responsable de estrategia del Grupo Volkswagen le preguntó si quería hacerse cargo de Bugatti. Según su relato, la operación tardó dos años. Una vez modificada la estructura de la empresa, el proyecto del CUV eléctrico se detuvo y el sucesor del Chiron tomó otra dirección.

No hay una ficha pública de aquel Bugatti eléctrico con precio, número de unidades o fecha de producción. Por eso es más preciso hablar de un proyecto de desarrollo detenido que de un modelo de serie cancelado después de su presentación.

Las dificultades de la carrocería

Rimac relacionó la decisión con las dificultades de combinar cuatro plazas, una posición baja y las proporciones de un hypercar. En una carrocería baja, los ocupantes traseros pueden quedar sentados con la espalda demasiado vertical. Un motor o una batería requieren volumen en la parte delantera o trasera, lo que puede alargar mucho el coche. Un techo más alto facilita el espacio interior, pero puede llevar el diseño hacia un SUV y cambiar el centro de gravedad.

En un vehículo eléctrico, la batería también condiciona el suelo del habitáculo, los asientos, la estructura de seguridad, la refrigeración y el reparto de masas. Para un Bugatti, estos elementos deben trabajar junto con la aerodinámica y con una posición de conducción propia de una máquina capaz de superar los 400 km/h. Un CUV eléctrico podía construirse; la cuestión era si podía respetar el encargo técnico y la identidad visual del fabricante.

La decisión tampoco fue un rechazo de la electrificación. Rimac Automobili mantuvo su actividad en torno a los hypercars eléctricos. Lo que cambió fue la asignación de esa tecnología entre las dos marcas.

El Tourbillon como alternativa

Bugatti presentó el Tourbillon en junio de 2024. El modelo utiliza un motor V16 atmosférico de 8,3 litros, desarrollado con el apoyo de Cosworth, junto con tres motores eléctricos. Hay dos motores en el eje delantero y uno en el trasero. La potencia total anunciada por Bugatti es de 1.800 CV: 1.000 CV proceden del motor de combustión y 800 CV del sistema eléctrico.

La batería tiene 25 kWh y una forma de T integrada en el chasis. Bugatti declara una autonomía eléctrica superior a 60 km. El sistema trabaja a 800 voltios, mientras que el motor eléctrico trasero entrega 250 kW y puede girar hasta 24.000 rpm. Son datos oficiales del fabricante y no resultados obtenidos por Carboratory en una prueba independiente.

Los motores eléctricos aportan respuesta instantánea, apoyo a la tracción integral y asistencia cuando el V16 todavía no está en su zona de máxima potencia. Bugatti presenta esta solución como una forma de reforzar el motor de combustión sin sustituirlo. Es una decisión específica de la marca, no una regla aplicable a todos los hypercars.

La producción del Tourbillon está limitada a 250 unidades en el atelier de Molsheim. El precio inicial anunciado fue de 3,8 millones de euros netos. Bugatti fijó las primeras entregas para 2026 y comunicó que los prototipos ya habían comenzado las pruebas. Las cifras finales pueden depender de la homologación y de la fase de fabricación.

Rimac y Bugatti cumplen funciones diferentes

El Rimac Nevera representa la posición eléctrica del grupo. La información oficial lo define como un hypercar eléctrico de dos plazas, limitado a 150 unidades, con cuatro motores y una batería de 120 kWh. Su potencia declarada es de 1.408 kW, equivalentes a 1.914 CV. Es una arquitectura creada alrededor de la energía eléctrica.

El Tourbillon utiliza otra lógica. Puede circular en modo eléctrico durante una distancia limitada, pero conserva el V16 y la experiencia mecánica que Bugatti quiso mantener después del Chiron. No está concebido como sustituto del Nevera. Es el modelo con el que Bugatti combina electricidad, respuesta inmediata y motor de combustión de gran cilindrada.

Por eso la frase “Rimac rechazó un Bugatti eléctrico” necesita contexto. El fundador de Rimac dirige una marca que fabrica coches eléctricos, pero decidió que Bugatti debía seguir otro encargo. La decisión estuvo relacionada con las proporciones del CUV, los compromisos de ingeniería y la identidad de cada fabricante.

Lo que sigue sin confirmarse

Las fuentes oficiales consultadas no publican una fecha para un Bugatti completamente eléctrico. Tampoco confirman si el concepto de CUV podría volver con otra arquitectura. El hecho comprobable es más concreto: el proyecto eléctrico de tipo CUV se detuvo y el sucesor del Chiron se desarrolló como un híbrido enchufable, el Tourbillon.

Por ahora, Bugatti mantiene una estrategia basada en un V16 electrificado y Rimac Automobili mantiene sus hypercars eléctricos. Cualquier anuncio futuro tendrá que definir por separado la marca, la plataforma, la batería, el calendario y la disponibilidad. Con los datos actuales, no se puede presentar un Bugatti de batería como un lanzamiento inminente.

Fuentes