El segmento de los SUV compactos está saturado. Modelos como el Volkswagen Tiguan o el Nissan Qashqai están asentados, pero SsangYong lleva mucho tiempo aquí: el nombre Korando figura en libros de récords como la denominación de modelo más longeva de Corea. Analizamos el Korando 2023.
El SsangYong Korando es un SUV de aspecto agradable que a veces puede parecer genérico. No destaca por una sola cosa, pero tampoco desagrada. Frente al antiguo Actyon, el nuevo Korando resulta atractivo. El frontal lo domina una parrilla cromada en la parte inferior y unos faros generosos con una firma LED interesante.
De perfil, algunas nervaduras a lo largo de las puertas y sobre el guardabarros trasero aportan carácter. El tercer pilar se inclina hacia delante sin el aire coupé de muchos rivales. El diámetro de las llantas es razonable; no se han «maquillado» las proporciones con rines exagerados.
En el interior, un tono claro ayuda mucho a la sensación general. Asientos muy blandos, tapizados en cuero bastante fino para este precio, mejoran el confort. Todo parece aireado, y aunque el plástico domina, se toca con agrado.
El diseño del salpicadero es agradable y ergonómico: la pantalla multimedia está en el centro y justo debajo van los mandos físicos del climatizador. La pantalla de 10,25 pulgadas es táctil y el menú resulta intuitivo.
El Korando incluye los sistemas de asistencia habituales: control de descenso, monitor de ángulo muerto, crucero adaptativo o ayuda al aparcamiento lateral, entre otros. Se siente tan moderno como la competencia.
En precio, el Korando está entre las propuestas más accesibles. Unos 21.900 euros de base lo acercan al Dacia Duster y lo dejan muy por debajo de muchos rivales. Incluso en acabado top, 26.890 euros sigue siendo muy competitivo.
Bajo el capó hay un 1,5 litros T-GDI turbo de gasolina con 163 CV y 280 Nm. Esa cifra lo sitúa en la zona media del segmento, entre unos 150 CV de rivales alemanes y 170–180 CV de otros.
En dinámica, el Korando no es el SUV más vivo de la clase; el motor está pensado para rodar con calma más que para exprimir revoluciones. A veces cuesta mover la masa. La automática Aisin de seis marchas, en cambio, está casi perfecta: suave, sin tirones ni cambios bruscos, relajada pero sólida.
Suspensiones bien equilibradas y dirección muy ligera, más indicada para ciudad que para curvas rápidas en montaña. El Korando apunta a familias jóvenes: colegio entre semana, cabaña el fin de semana.
Al principio era escéptico, pero el Korando resultó genuinamente competitivo. Merece estar en cualquier lista corta de SUV compactos y, como mínimo, una prueba. En mi opinión, eso explica en parte por qué hay pocos Korando en la calle: la marca SsangYong aún arrastra una imagen antigua. Este año se confirmó que las próximas generaciones, probablemente eléctricas, se construirán bajo la identidad KG Mobility: veremos más SUV coreanos, no siempre con la insignia que conocíamos.



