Un grupo de eurodiputados encabezado por el francés François Kalfon pide a la Comisión Europea que examine los riesgos de seguridad de los coches conectados de BYD. La iniciativa contempla restricciones en instalaciones sensibles y en las compras públicas, además de otras medidas. El comunicado de Kalfon, publicado el 4 de noviembre de 2026, no anuncia una prohibición europea de venta ni de circulación para los particulares.
El punto central de la discusión es qué información puede captar un vehículo cerca de una infraestructura estratégica y quién podría acceder a ella. Kalfon menciona cámaras, micrófonos, GPS y sensores láser. Presenta estos elementos como un riesgo potencial para la seguridad nacional; su comunicado no aporta una auditoría técnica de un modelo BYD concreto ni identifica una versión de software sometida a pruebas.
Lo que BYD publica sobre el funcionamiento de sus servicios
Para entender la discusión conviene separar los sensores del coche de los servicios que intercambian datos con el exterior. En su aviso europeo sobre el Data Act, BYD Europe B.V. enumera información sobre cerraduras, ventanas, presión de los neumáticos, kilometraje, velocidad, marcha seleccionada, temperatura de la batería y estado de carga. La empresa advierte que las categorías disponibles dependen de las funciones reales y de la configuración del vehículo y de sus servicios.
El documento también describe información específica para las actualizaciones de software: datos básicos del coche, versión del sistema, registros del proceso y resultado de la instalación. La diagnosis puede incluir configuración, firmware, consumo energético y estado de los sistemas electrónicos para identificar errores y realizar evaluaciones técnicas. Son explicaciones del fabricante sobre sus operaciones, no una constatación de accesos indebidos.
BYD identifica a su filial europea, con sede estatutaria en Schiedam, Países Bajos, como titular de los datos. Para los datos de producto y de servicios relacionados incluidos en el aviso, señala almacenamiento en Google Cloud con un centro de datos en París. La afirmación tiene ese alcance específico. No equivale a una revisión independiente de todos los flujos de datos, permisos y componentes de cualquier coche de la marca.
Qué significa que una cámara procese localmente
En otra página oficial, dedicada a la privacidad, BYD sostiene que las cámaras interiores y exteriores procesan los datos dentro del vehículo. Sobre la cámara panorámica, afirma que no almacena las imágenes captadas y que utiliza información de la vía en tiempo real cuando se emplea esa función. La propia página remite al modelo, su versión y el manual correspondiente para conocer los detalles disponibles.
Estas explicaciones no permiten concluir que el coche nunca envíe información. Una cámara que procesa imágenes localmente y una transmisión para diagnosis son operaciones diferentes. Tampoco se puede deducir que exista espionaje solo porque un automóvil tenga conexión y sensores. La pregunta de seguridad requiere precisar qué datos se generan, para qué se usan y qué sujetos pueden acceder a ellos.
La marca describe asimismo órdenes desde su aplicación móvil, como comprobar y cerrar las ventanas con confirmación mediante contraseña. Por tanto, el análisis incluye las instrucciones que llegan al vehículo y las autorizaciones necesarias, además de los datos que salen. La ubicación declarada de un servidor es una parte de esa arquitectura, sin resolver por sí sola todas las cuestiones de acceso.
Qué solicita Kalfon a las autoridades
El eurodiputado afirma que se ha dirigido a la Comisión junto con otros ocho miembros del Parlamento Europeo y que ha enviado una carta al primer ministro francés, Sébastien Lecornu. Pide limitar el acceso a infraestructuras militares y sensibles, excluir a BYD de la contratación pública, clasificar al fabricante como proveedor de riesgo y limitar sus importaciones en Europa.
Cada propuesta tendría destinatarios y efectos distintos. Restringir la entrada en una instalación militar no es lo mismo que impedir comprar un automóvil para uso privado. Excluir a una empresa de una licitación tampoco equivale automáticamente a retirar la homologación de sus coches. El comunicado reúne demandas políticas, sin convertirlas en una norma común aplicable a toda la Unión.
Kalfon hace referencia a textos legislativos todavía en negociación, incluido el que denomina Cybersecurity Act 2. Esa mención no demuestra que la clasificación solicitada ya se haya aprobado para BYD. Para conocer las obligaciones de un comprador público sería necesario un acto aplicable, con un ámbito y unas condiciones definidos; la petición del parlamentario no modifica por sí misma las reglas de una licitación.
Qué puede comprobar el usuario
Las directrices sobre vehículos conectados del Comité Europeo de Protección de Datos, adoptadas el 9 de marzo de 2021, recomiendan procesar localmente cuando sea posible y limitar la recogida a lo necesario. También tratan las configuraciones que protegen la privacidad y el borrado de información antes de vender el automóvil. Son criterios dirigidos al sector en general, sin un veredicto particular sobre BYD.
El manual de la versión exacta y las condiciones de cada servicio permiten distinguir una cámara de maniobra, un asistente de voz y una función de diagnosis remota. BYD dice que su asistente de voz permanece inactivo hasta que se activa con un botón o una palabra clave. No debe suponerse que todas las funciones descritas existen de la misma forma en cualquier configuración.
El aviso Data Act facilita la dirección privacy.eu@byd.com para solicitar datos de producto y de servicios relacionados que tenga la empresa. BYD describe un acceso gratuito, en un formato estructurado y legible por máquina, además de solicitudes de envío a un tercero y de finalización de ese intercambio. Estas vías permiten preguntar por los datos del usuario mientras la evaluación de seguridad reclamada por Kalfon sigue siendo una cuestión separada para las autoridades competentes.
Imagen de archivo: BYD Seal, 14 de julio de 2024. Fotografía de Calreyn88, Wikimedia Commons. Redimensionada y convertida a WebP; la adaptación mantiene la licencia CC BY-SA 4.0. No documenta un incidente de seguridad.



