La comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo ha respaldado una propuesta para suavizar los objetivos de CO₂ de los coches nuevos a partir de 2035. El texto salió adelante el 4 de noviembre con 48 votos a favor, 30 en contra y dos abstenciones. Plantea una reducción del 87,5% de las emisiones de escape, con créditos por acero de bajas emisiones fabricado en la UE que contribuirían a un requisito global del 95%.
La votación no cambia todavía la ley. El mandato del Parlamento para negociar con los gobiernos europeos debería someterse al pleno en diciembre de 2026. El acuerdo legislativo y la adopción definitiva siguen pendientes; no es una modificación que los fabricantes puedan aplicar ya por la sola decisión de esta comisión.
Tres referencias distintas para 2035
La normativa vigente establece una reducción del 100% de las emisiones medias de CO₂ de coches y furgonetas nuevos desde 2035 respecto a la referencia de 2021. La Comisión Europea explica ese objetivo de la flota de la UE como 0 g CO₂/km. Ese marco sigue en vigor hasta que se adopte una reforma.
En diciembre de 2025, la Comisión propuso rebajar la reducción de escape al 90%, compensando las emisiones restantes mediante mecanismos ligados al acero de bajas emisiones y a combustibles admisibles. La comisión parlamentaria ENVI ha apoyado ahora otra fórmula. No deben confundirse la ley vigente, la propuesta del Ejecutivo y la posición que preparan los eurodiputados.
El expediente afecta a vehículos nuevos. No obliga a un propietario español a desguazar su actual coche de gasolina o diésel en 2035 ni introduce una nueva prohibición de conducirlo. Tampoco determina hoy el precio de los combustibles o la continuidad comercial de un modelo concreto.
El 87,5% no es una cuota de ventas eléctricas
El porcentaje se refiere a las emisiones medias de la flota de vehículos nuevos de un fabricante. No exige directamente que el 87,5% de sus ventas sean eléctricas ni concede automáticamente el resto a cualquier automóvil de combustión. La combinación admisible dependería de las emisiones de los vehículos y de las reglas finales de cumplimiento.
Según el comunicado del Parlamento, los fabricantes compensarían emisiones limitadas al 7,5% del objetivo de referencia de la flota europea de 2021 mediante acero de bajas emisiones producido en la UE, para alcanzar el requisito del 95%. El límite se calcula sobre aquella referencia, no como un 7,5% de las emisiones que queden después de la reducción.
Un crédito por acero reconoce una contribución en la producción del material. No elimina físicamente CO₂ de los gases de escape de un coche. La distinción permite entender por qué la propuesta contiene una reducción de escape y un requisito de cumplimiento más amplio, sin que ambos sean la misma magnitud.
Vehículos que usen exclusivamente combustibles admisibles
Los eurodiputados también quieren ampliar la definición de vehículos de cero emisiones utilizada en este marco. Además de los que no emiten CO₂ por el escape, incluiría a los que funcionan exclusivamente con combustibles admisibles, denominados VEEF. Esos combustibles tendrían que ser renovables o de bajas emisiones y cumplir determinados criterios.
Se trata de una clasificación regulatoria propuesta, no de afirmar que quemar un combustible no produzca CO₂ físico. La condición de uso exclusivo importa: no permite atribuir automáticamente ese tratamiento a cualquier coche de gasolina o diésel que pueda utilizar una mezcla habitual.
El ponente Massimiliano Salini, eurodiputado italiano del PPE, defiende el compromiso como una forma de preservar opciones tecnológicas y apoyar a la cadena industrial. Esa es la justificación política de uno de sus promotores. No confirma por sí misma la elegibilidad de un producto específico después de 2035.
Las furgonetas tendrían otra trayectoria
Para las furgonetas nuevas, ENVI propone reducir las emisiones un 35% en 2030, frente al 40% del texto de la Comisión y al 50% de las normas actuales. El objetivo de 2035 pasaría del 100% al 80%, con créditos por acero de bajas emisiones sujetos a un máximo del 7,5%.
Habría además una limitación anterior. Desde la eventual entrada en vigor hasta finales de 2034, los créditos por acero no podrían contar más de un 3% para cumplir los objetivos específicos de coches y furgonetas. Son condiciones incluidas en la propuesta, no una flexibilidad que ya esté activada por la votación del 4 de noviembre.
Más peso de algunos eléctricos en el cálculo
Los coches eléctricos fabricados en la UE y de hasta 4,2 metros de longitud contarían como 1,4 vehículos al calcular las emisiones medias del constructor. Los eléctricos de alta eficiencia fabricados en la UE y sujetos a umbrales estrictos de consumo contarían como 1,2. En los programas de arrendamiento social, los multiplicadores subirían a 1,5 y 1,3 respectivamente.
Las furgonetas completamente eléctricas producidas en la UE contarían como 1,2 vehículos hasta finales de 2034 y como 1,4 desde 2035. Son ponderaciones para el cumplimiento del fabricante. No cambian las entregas físicas ni conceden automáticamente una subvención al cliente.
Las reacciones muestran el desacuerdo que sigue abierto. ACEA aprecia la flexibilidad adicional, pero considera que las disposiciones para turismos son todavía demasiado limitadas. Michael Bloss, de Verdes/ALE, advierte de que los cambios políticos pueden perjudicar la inversión y el empleo. Son posiciones atribuidas, no efectos futuros demostrados. El siguiente paso anunciado por el Parlamento es el voto del pleno sobre su mandato negociador, previsto para diciembre.
Archivo: hemiciclo de Estrasburgo, 18 de mayo de 2010; no muestra el voto ENVI del 4 de noviembre de 2026. Redimensionada y convertida a WebP. jeffowenphotos / Wikimedia Commons, CC BY 2.0.



