En un mercado cada vez más eléctrico, Toyota da un paso serio con el bZ4X. El modelo abre una nueva etapa para la marca, que prevé seis nuevos modelos de emisiones cero hasta 2026. El bZ4X compite en el segmento de SUV medianos con rivales como Audi Q4 e-tron, VW ID.4, Ford Mustang Mach-E y Skoda Enyaq, entre otros.
El bZ4X es el primero de una línea global bZ. El nombre indica tamaño —4 para el segmento D-SUV— y carrocería, con X para crossover SUV.
Toyota lo presenta como una experiencia de conducción premium, con hasta 513 km de autonomía WLTP en la versión de 150 kW y tracción delantera, y carga del 80 % en unos 30 minutos con carga rápida (cifras oficiales).
El exterior mezcla líneas audaces y elementos familiares. Faros estrechos y pasos de rueda en plástico negro aportan un aspecto más robusto. En la parte trasera destacan dos franjas lumínicas; la inferior llega casi al arco posterior. Los sensores frontales se ocultan en el “bigote” de plástico del frontal.
En el interior conviven mandos físicos grandes con soluciones propias del EV: un salpicadero poco convencional con pantalla alta, alejada del conductor y sobre un volante de diámetro reducido. Gran parte del salpicadero va revestida de tejido. Hay espacio generoso para pasajeros y maletero de 452 litros, con batalla de 2,85 m.
La atmósfera es futurista gracias al tejido y la piel sintética, pero al mirar de cerca aparecen plásticos duros y texturas dispares. Es aceptable, aunque frente a Skoda Enyaq iV o Nissan Ariya el habitáculo no destaca.
La unidad probada —Toyota bZ4X 150 kW FWD Luxury Style— llevaba blanco perlado, llantas de 20 pulgadas y neumáticos 235/50 R20. Precio de lista: 59.515,47 € IVA incluido, antes de incentivos de achatarramiento.
La posición de conducción se adapta al volante drive-by-wire: hay que bajar mucho la columna para que no tape los instrumentos, incómodo y menos intuitivo.
Según el equipamiento, la pantalla táctil es de 8 o 12,3 pulgadas con el mismo software que en otros Toyota. El infotainment no impresiona en un coche de casi 60.000 €. Tuvimos problemas con Apple CarPlay inalámbrico (se quedó bloqueado en la primera conexión).
A pesar de un enfoque algo conservador, el bZ4X es un paso importante para Toyota en el mundo eléctrico: competente, bien construido y atractivo. No brilla en todo, pero refuerza la confianza en la fiabilidad de la marca.
En conjunto, el Toyota bZ4X es un SUV eléctrico prometedor que merece considerarse, con precio competitivo y un paquete sólido de prestaciones.



