El interés por un híbrido como próximo coche ha pasado del 23% al 28% entre los propietarios de eléctricos encuestados por HERE Technologies y SBD Automotive. El informe de percepciones de 2026 incluye en esa categoría híbridos convencionales, enchufables y vehículos eléctricos de autonomía extendida. No afirma que ese 28% haya vendido ya su eléctrico ni que todos estén pensando en un PHEV.

La investigación también recoge que el 76% de los actuales usuarios de eléctricos considera probable comprar o contratar en leasing otro coche de batería. Las dos cifras expresan intenciones y no deben interpretarse como partes complementarias de una elección excluyente. El documento no comprueba qué compró después cada participante.

El coste pesa en la elección, pero no es una factura calculada

Entre todos los encuestados, la mejor relación calidad-precio aparece como motivo para comprar o contratar un eléctrico en el 36% de las respuestas. Los menores costes de uso alcanzan el 34% y las ventajas ambientales el 33%. Son prioridades declaradas, no una demostración de que cualquier eléctrico resulte más barato para cualquier hogar.

La disponibilidad limitada de estaciones sigue siendo una barrera para el 40% del conjunto de participantes, aunque baja siete puntos porcentuales respecto a 2025. La autonomía figura en el 37%, con un descenso de seis puntos. Este grupo incluye a personas sin coche eléctrico: no es el mismo denominador utilizado para describir las experiencias de los propietarios de EV.

La comparación anual del interés por híbridos supone un aumento de cinco puntos porcentuales. Además, Australia se incorporó al estudio en 2026. El cambio en la cobertura geográfica debe acompañar la lectura de la diferencia; no se trata de una prueba de que los mismos individuos hayan cambiado de decisión entre ambas ediciones.

Cargar mejor de lo esperado no elimina todas las dudas

El 68% de los propietarios de eléctricos dice que la experiencia de recarga ha sido mejor de lo que esperaba, y el 67% afirma lo mismo de la autonomía. Sin embargo, el 54% declara haber evitado al menos un viaje por miedo a no encontrar un cargador. Eso no significa que se haya cancelado el 54% de los desplazamientos: la unidad de la respuesta es el conductor.

El análisis publicado por HERE distingue entre la rutina conocida y un viaje menos habitual. Un usuario puede cargar cómodamente en casa y seguir teniendo dudas sobre una red pública desconocida. Esa explicación ayuda a interpretar la coexistencia de satisfacción y cautela, sin demostrar que todos los interesados en híbridos hayan llegado a esa opción por la misma causa.

Las averías aportan otra perspectiva. Uno de cada cinco propietarios de eléctricos cuenta que un cargador público roto le impidió recargar una vez; el 39% señala que le ocurrió ocasionalmente o con más frecuencia. Estos resultados describen experiencias personales. No permiten calcular el porcentaje de puntos averiados de un operador o la disponibilidad técnica de toda la red.

HEV, PHEV y autonomía extendida no son equivalentes

El informe reserva EV para los automóviles totalmente eléctricos de batería. Su categoría de alternativas híbridas es más amplia. Según las explicaciones técnicas del Departamento de Energía estadounidense, un HEV convencional combina motor de combustión y asistencia eléctrica, con recuperación de energía y carga mediante el motor, pero sin conexión a una fuente externa.

Un híbrido enchufable dispone de una batería recargable desde la red y de un motor térmico. La misma fuente indica que cargarlo regularmente permite aprovechar mejor sus ventajas eléctricas, y que su consumo de combustible depende de la distancia recorrida entre recargas. Elegir un PHEV ofrece otra forma de continuar el trayecto cuando falta energía, pero no suprime la importancia de disponer de una toma si se quiere circular con electricidad.

Los vehículos de autonomía extendida también forman parte de ese 28% agregado. El informe no ofrece un desglose que autorice atribuir todo el porcentaje a los enchufables. Tampoco indica qué parte del uso de esos posibles vehículos futuros se realizaría con electricidad y cuál con combustible.

Cómo se obtuvo la muestra

SBD realizó la encuesta por internet en junio y julio de 2026. Participaron 4.058 personas: 850 propietarias de eléctricos y 3.208 de otros automóviles. La cobertura incluye Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, España, Reino Unido, India y Australia. Los participantes debían haber comprado un coche desde 2017, ser su conductor principal y decidir la próxima adquisición.

España está incluida, pero el 28% es un resultado conjunto de los propietarios de eléctricos encuestados, no una tasa española. Rumanía aparece en la otra parte del trabajo, el análisis de infraestructura de 30 países europeos, y no entre los mercados del sondeo. Ambas coberturas deben mantenerse separadas cuando se trasladan las conclusiones de un país a otro.

Qué añade el índice de infraestructura

HERE y SBD valoran cuatro indicadores, cada uno con un máximo de 25 puntos: cargadores públicos respecto a la longitud de las carreteras, potencia media, cuota de eléctricos en el parque y cargadores por vehículo eléctrico. El total máximo es 100. El índice compara condiciones de adopción y red, mientras que la encuesta recoge percepciones y experiencias.

Una buena puntuación no garantiza que una estación concreta esté libre o funcione al llegar. Para el comprador, el acceso en casa, en el trabajo y en sus recorridos sigue siendo una comprobación individual. La investigación aporta señales sobre esas preocupaciones, sin convertir el interés declarado por híbridos en una previsión verificada de abandonos del coche eléctrico.

Foto: Renault Megane E-Tech electric. Crédito Renault, fotografía oficial de prensa utilizada como ilustración; no muestra encuestados ni resultados atribuidos a este modelo.

Fuentes